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¿Cómo elegir a quien va a hacer nuestra web? ¿Cómo saber si va a hacer lo que necesitamos y no lo que le conviene?

En principio la respuesta a estas preguntas es relativamente sencilla, debe ser alguien en quien confiemos. ¿Pero cómo saber en quién confiar? Hay multiples posibilidades pero esencialmente todas nos llevan al mismo punto.

Debe ser alguien con quien nos sintamos cómodos hablando sobre nuestro proyecto y sobre su proyección en internet. Debe ser alguien que comprenda nuestras necesidades y que aporte soluciones desde el primer momento.

Hay muchísima oferta en materia de desarrollo y diseño web en los tiempos que corren, desde trabajadores por cuenta propia hasta grandes empresas de desarrollo con decenas de programadores y diseñadores. Tanto una opción como la otra, sin desmerecer su trabajo, presentan grandes problemas.

Los profesionales individuales, pese a que pueden ser muy buenos en algunos casos, normalmente son o programadores o diseñadores, lo cual en muchos casos hace que se peque de ser extremadamente visual (sin tener en cuenta la praxis de la web) o por el contrario que sean webs muy prácticas pero con una estética muy pobre. Por no hablar de las necesidades que surgen nada más tener nuestra web; la eterna pregunta, ¿por qué no aparezco en el google? Pero este no es el principal problema, los profesionales son profesionales siempre. El problema puede surgir si este profesional por las razones que sean deja de ejercer o cambia de actividad… Podemos reclamar al maestro armero. Últimamente hemos sabido de un caso que ha perdido hasta el dominio, y esto pasa más a menudo de lo que parece.

Las grandes empresas de desarrollo y diseño de webs son muy, pero que muy profesionales, pero sus pesadas estructuras empresariales hacen que sea realmente complicado, uno, entenderse con una persona en concreto y dos, que alguien nos atienda cuando lo necesitamos. A cambio tenemos garantías más que suficientes para pensar que se nos va  a hacer el trabajo y se va a hacer bien… ¿En qué tiempo? Quizás nos lo tengamos que tomar con bastante paciencia…

La mejor solución son los estudios medianos o pequeños, formados por más de una persona y que cada una de las personas que lo integran sea de diferente formación y especialidad. Sin duda debería ser como mínimo una S.L. para que nos ofrezca algún tipo de garantía en el tiempo. Además el susodicho estudio debería tener servicios, aunque sean adicionales, de posicionamiento natural y marketing, de forma que sepamos que alguno de los que han trabajado con nosotros sabe como llevar la nueva web a buen puerto. Si no se posiciona correctamente una web es inútil, de hecho no es más que una extensión de la tarjeta de visita.

Otro tema importante y para darle vueltas es qué tipo de web necesitamos. Pero eso será en otro artículo.