Nathan Glass es un agente de seguros retirado que, tras superar un cáncer de pulmón y un divorcio, decide regresar a Brooklyn, donde nació, e instalarse allí “a morir”, en sus propias palabras. Mientras se hace su hueco particular en el barrio, comienza a escribir para ocupar su ahora abundante tiempo libre. Es así como empieza a recopilar un increíble anecdotario -humorístico, triste, brillante- que bautiza como “El libro del desvarío humano”; en él narra todos los sucesos, vividos o escuchados, que tienen alguna relación con el absurdo. En sus vagabundeos por el barrio da con algunos lugares especiales, donde comienzan sus encuentros: el Cosmic Dinner, donde conoce a Marina, camarera de sus cenas solitarias, de quien comienza a enamorarse sin esperanza, y el Brightman’s Attic, una librería de lance donde reencuentra a Tom Wood, su sobrino, con quien perdió el contacto hace años a raíz de la muerte de la madre de Tom, su querida hermana. A partir de este momento, Nathan inicia un intrincado recorrido por las historias de los personajes con los que se va cruzando, historias que se entrecruzan a su vez. La del propio Tom, ex brillante doctorando, ex conductor de taxi y ahora dependiente de librería en revisión. La de Aurora Wood, su rebelde hermana desaparecida. La de Lucy, hija de ésta, que aparece un buen día a la puerta de Tom, envuelta en misterio y en completo silencio. La de Harry Brightman, el dueño del Brightman’s Attic, con su pasado oscuro. La de la Bella y Perfecta Madre, a quien Tom idolatra. La de Stanley Chowder, dueño del posible Hotel Existencia. La de Honey, la decidida hija de Stanley, quien cambia para siempre el destino de Tom. Todas las peripecias que Nathan presencia, y en las que se ve envuelto, o más bien en las que se envuelve por sí mismo, y muchas otras que sería largo enumerar, van transformándole, haciéndole ver que está en Brooklyn para vivir, y no para morir.
Brooklyn Follies de Auster